El Málaga CF vuelve a encontrarse con un escenario que ya conoce demasiado bien. Las lesiones han vuelto a golpear a la plantilla cuando apenas acaba de comenzar la temporada y Calero, Dotor y Adrián Niño son ya tres ausencias importantes para Juanfran Funes. Pero si algo ha demostrado este equipo en los últimos tiempos es que sabe levantarse cuando las circunstancias obligan a cambiar los planes.

Porque el Málaga ya tuvo que reinventarse la temporada pasada. Y lo hizo mirando hacia dentro.

Cuando faltaron laterales, apareció Rafita, que sorprendió a propios y extraños actuando incluso a pierna cambiada. Cuando Álex Pastor cayó lesionado, Murillo dio un paso al frente y asumió responsabilidades en el centro de la defensa. Y en el centro del campo, entre Carlos Dotor e Izan Merino, consiguieron que las ausencias de jugadores como Juanpe, Luismi o Ramón no terminaran siendo un problema insalvable.

Ahora toca volver a hacerlo.

Una oportunidad para los que esperan

Las circunstancias han vuelto a abrir la puerta a jugadores que quizá no partían con el mayor protagonismo, pero que ahora tienen una oportunidad de oro para demostrar que también pueden competir en Primera División.

Nombres como Rafa Rodríguez, Aarón Ochoa o Eneko Jauregi pueden convertirse en protagonistas inesperados de este comienzo de temporada. Futbolistas que conocen perfectamente la dinámica del equipo y que saben qué exige Funes.

Y ahí está precisamente una de las grandes fortalezas de este Málaga: la sensación de que todos están preparados para entrar.

El propio Funes lo ha repetido en varias ocasiones: del primero al último, todos tienen que estar preparados para cuando llegue su momento. No se trata de sustituir individualmente a un jugador por otro, sino de conseguir que el equipo siga funcionando pese a las ausencias.

Volver a mirar hacia dentro

Evidentemente, recuperar a los lesionados será una prioridad. Calero, Dotor y Adrián Niño son futbolistas importantes y su regreso será una magnífica noticia para el equipo.

Pero mientras tanto, el Málaga tiene que seguir compitiendo.

Y quizá esta sea otra de esas situaciones que terminan definiendo la identidad de un vestuario. No hay excusas, hay oportunidades.

La temporada pasada el Málaga necesitó reinventarse y terminó consiguiendo algo que parecía imposible: regresar a Primera División. Ahora, en la élite, el desafío es todavía mayor.

Pero las soluciones siguen estando dentro de La Rosaleda.

Confiamos en recuperar a los lesionados, pero confiamos también en los que esperan su oportunidad. Porque este Málaga ya ha demostrado que cuando las circunstancias obligan a cambiar el guion, siempre aparece alguien dispuesto a escribir una nueva página.

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