El Málaga CF ya ha activado uno de los primeros frentes de trabajo de cara a su regreso a Primera División: la reestructuración de la plantilla. Antes de pensar en fichajes, en incorporaciones ilusionantes o en refuerzos para elevar el nivel competitivo del equipo, en Martiricos saben que el primer paso pasa por algo mucho más básico, pero igual de importante: gestionar las salidas y aligerar una plantilla que necesita ajustes para abrir hueco a nuevas llegadas.
Con el ascenso todavía reciente, pero con la planificación del próximo curso ya en marcha, empiezan a aparecer los primeros nombres propios de futbolistas que podrían no continuar vistiendo la camiseta blanquiazul. En esa primera lista de posibles bajas figuran Jokin Gabilondo y Víctor García, dos jugadores que esta temporada han tenido un papel muy secundario dentro del equipo y cuya continuidad, a día de hoy, parece seriamente comprometida.
No serían, ni mucho menos, los únicos casos sobre la mesa. En el club también deberán tomarse decisiones importantes con futbolistas como Einar Galilea, Darko Brasanac, Dorrio o Dani Sánchez, perfiles que podrían entrar en ese proceso de renovación de la plantilla con el que el Málaga pretende ganar competitividad y adaptarse a la exigencia de la élite. La dirección deportiva tiene por delante un verano complejo, en el que habrá que equilibrar el respeto a la base del ascenso con la necesidad de dar un salto de nivel en determinadas posiciones.
Pero si hay un capítulo especialmente delicado en esta reconstrucción, es el que afecta a los jugadores marcados por los problemas físicos. El Málaga tendrá que valorar con mucho cuidado qué hacer con varios futbolistas que apenas han podido participar este año por culpa de las lesiones o por una continuidad muy limitada. Ahí aparecen nombres como Álex Pastor, Haitam, Luismi o Juanpe, casos muy distintos entre sí, pero con un denominador común: todos ellos han visto condicionada su temporada por cuestiones físicas y su futuro queda ahora en manos de la reflexión deportiva que haga el club en las próximas semanas.
No se trata de decisiones sencillas. Muchos de los nombres que hoy aparecen en la rampa de salida han formado parte, en mayor o menor medida, de un equipo que ya ha entrado en la historia reciente del malaguismo. Son futbolistas que han compartido vestuario en una temporada inolvidable, la del regreso a Primera, y cuya aportación, aunque en algunos casos haya sido secundaria, queda ligada para siempre a un ascenso que ha devuelto al Málaga CF a la élite del fútbol español.
Sin embargo, el fútbol no entiende de sentimentalismos cuando llega el momento de competir. Y el Málaga, por mucho que quiera conservar la esencia del grupo que ha logrado el ascenso, está obligado a mirar hacia delante y a tomar decisiones con la cabeza fría. La Primera División exigirá más nivel, más fondo de armario, más experiencia y seguramente otro tipo de recursos competitivos. Eso obliga a revisar el papel de muchos jugadores y a decidir qué piezas forman parte del futuro inmediato del proyecto y cuáles deben cerrar su etapa en La Rosaleda.
La operación salida ya ha comenzado, aunque todavía de forma soterrada. Queda por ver cuántos nombres se suman finalmente a la lista y hasta qué punto el club apuesta por una revolución más profunda o por una transición más contenida. Lo que parece claro es que el Málaga se adentra en un verano de decisiones importantes, en el que cada baja será también un paso previo hacia los refuerzos que deben apuntalar al equipo en su regreso a Primera.
Y ahora la pregunta también se traslada al malaguismo: si estuviera en tu mano, a qué jugadores les darías la baja este verano?
