Como cada verano, llega el momento de hacer pronósticos antes de que el balón eche a rodar. Expertos, analistas deportivos, casas de apuestas e incluso herramientas de inteligencia artificial se atreven a señalar quiénes serán los candidatos al título, quiénes lucharán por Europa y, sobre todo, qué equipos parten con más papeletas para perder la categoría.
Y en prácticamente todos los pronósticos aparece un nombre: el Málaga CF.
No resulta especialmente sorprendente. El conjunto blanquiazul acaba de regresar a Primera División después de ocho años, fue el último equipo en conseguir el ascenso y afronta la temporada con una de las plantillas de menor valor de mercado de la competición. Además, buena parte del proyecto está construido sobre jugadores jóvenes, canteranos y futbolistas con poca experiencia en la élite.
La inteligencia artificial tampoco parece tener demasiadas dudas y sitúa al Málaga entre los principales candidatos al descenso, mientras que las casas de apuestas tampoco confían demasiado en las posibilidades del equipo de Juanfran Funes.
Pero aquí aparece la gran pregunta: ¿y si vuelven a equivocarse?
Porque si algo ha demostrado este Málaga durante los últimos años es que las previsiones no siempre sirven para explicar lo que ocurre sobre el terreno de juego. Desde aquel ascenso en Tarragona hasta el histórico regreso a Primera, el equipo ha ido superando obstáculos y rompiendo pronósticos.
Cuando prácticamente nadie esperaba al Málaga en la pelea por el ascenso, apareció el equipo de Funes. Cuando muchos daban por hecho que el sueño terminaría, llegaron nuevas respuestas. Y cuando parecía imposible conquistar la máxima categoría, el malaguismo volvió a demostrar que este equipo es capaz de desafiar cualquier previsión.
Ahora comienza un desafío todavía mayor.
Puede que Chupete, Larrubia, Joaquín, Izan Merino, Dani Lorenzo y tantos otros jóvenes futbolistas descubran que también están preparados para competir contra los mejores. Puede que el Málaga encuentre en la cantera la fórmula que necesita para sobrevivir. Puede que los fichajes terminen dando un salto de calidad al equipo. O puede, simplemente, que vuelva a ocurrir aquello que nadie espera.
Dentro de un año quizá estemos hablando de una permanencia conseguida con varias jornadas de antelación. Quién sabe si incluso de objetivos todavía más ambiciosos.
Hoy, los números dicen que el Málaga es candidato al descenso. El fútbol, en cambio, todavía no ha dicho absolutamente nada.
Y si algo hemos aprendido con este Málaga es que quizá convenga no hacer demasiado caso a las predicciones.
Porque, al fin y al cabo, si las predicciones se cumplieran siempre, el milagro malaguista nunca habría ocurrido.
