El Málaga CF dio la cara en su regreso a Primera División ocho años después y cayó con honores ante el Atlético de Madrid (2-0) en el Riyadh Air Metropolitano. El conjunto de Juanfran Funes compitió durante buena parte del encuentro de tú a tú ante uno de los grandes favoritos al título y solo cedió cuando el talento individual de los rojiblancos terminó decidiendo el partido.

El Málaga saltó al césped con numerosas bajas y con Ángel Recio como una de las grandes novedades en el eje de la defensa junto a Einar Galilea. Rafita y Carlos Puga completaron una zaga que ofreció un excelente nivel durante buena parte del encuentro, mientras que Alfonso Herrero volvió a mostrar la versión que tantas veces ha sostenido al equipo blanquiazul.

En el centro del campo, Carlos Dotor, todavía entre algodones, formó junto a Izan Merino, que se incrustó entre los centrales para facilitar la salida de balón. Dani Lorenzo asumió la responsabilidad creativa, con Joaquín y Larrubia ocupando las bandas y Chupete como referencia ofensiva.

Un Málaga valiente durante la primera mitad

El Atlético dominaba la posesión, pero encontraba muchas dificultades para superar el entramado defensivo malaguista. El equipo de Funes estaba bien plantado y, cuando recuperaba el balón, encontraba espacios para correr.

La primera gran oportunidad llegó para el Málaga. Carlos Puga protagonizó una gran internada y encontró a Larrubia, cuyo disparo desde la frontal se marchó ligeramente desviado.

Los rojiblancos lo intentaban, pero Lookman no encontraba la manera de superar a una defensa liderada por un enorme Einar Galilea y un Ángel Recio que respondió con nota en su estreno.

El Málaga llegó al descanso con una sensación muy positiva: el equipo estaba compitiendo, estaba siendo fiel a su estilo y parecía tener argumentos para intentar sacar algo del Metropolitano.

Oblak evita el golpe malaguista

La segunda mitad comenzó incluso mejor para los de Funes.

El Málaga dio un paso adelante y dispuso de una doble ocasión protagonizada por Chupete y Larrubia, pero ambas terminaron en las manos de un Jan Oblak que volvió a demostrar por qué es uno de los mejores guardametas de la competición.

Parecía que el partido podía caer del lado malaguista si llegaba el primer gol.

Pero entonces apareció el banquillo del Atlético.

El talento mundialista cambia el partido

En torno al minuto 60, Simeone introdujo en el terreno de juego a Kang In Lee, Giuliano Simeone y Álex Baena, tres futbolistas que habían estado compitiendo en el Mundial.

El encuentro cambió por completo.

La presión alta del Atlético comenzó a dificultar enormemente la salida de balón del Málaga y el conjunto blanquiazul tuvo que retrasar metros su posición. El bloque bajo llegó más por el empuje del rival que por una renuncia voluntaria al juego.

Y entonces apareció el talento.

En el minuto 70, Kang In Lee recibió en banda, amagó hacia dentro y fue encontrando el espacio hasta sacar un espectacular disparo que terminó en la portería de Alfonso Herrero.

Golazo y 1-0.

El Atlético se lanzó entonces definitivamente en busca de la sentencia. Herrero volvió a aparecer para evitar el segundo ante Lookman y el larguero también salvó al Málaga en otra acción ofensiva rojiblanca.

Hasta que llegó el segundo.

Baena sentencia con otro golazo

En el minuto 85, Álex Baena ejecutó de manera magistral una falta directa para colocar el 2-0 en el marcador. Una acción que estuvo precedida por una falta muy protestada por los jugadores malaguistas.

El partido quedaba prácticamente sentenciado, aunque el Málaga no bajó los brazos.

Funes movió el banquillo y dio entrada a Eneko Jauregui, pasando a un sistema 4-4-2 con dos delanteros. Para ello, retiró a Einar y situó a Izan Merino como central.

No hubo tiempo para más.

Un Málaga que invita al optimismo

El resultado puede parecer contundente, pero las sensaciones que deja el Málaga CF en su regreso a Primera son mucho más positivas que negativas.

El conjunto blanquiazul compitió durante más de una hora ante un Atlético de Madrid que tiene una plantilla confeccionada para luchar por todo. Defendió con orden, quiso jugar, tuvo ocasiones y solo terminó entregándose cuando el rival puso sobre el césped todo su arsenal ofensivo.

Ahora toca mejorar y recuperar efectivos.

Calero, Murillo, Adrián Niño y Aarón Ochoa siguen fuera, mientras el Málaga continúa trabajando para incorporar esos dos o tres refuerzos que todavía necesita la plantilla.

Si este es el nivel competitivo que puede ofrecer el equipo de Funes con todos sus jugadores disponibles y con las incorporaciones que todavía están por llegar, el malaguismo tiene motivos para mirar al futuro con ilusión.

El Málaga vuelve a Primera. Y, pese a la derrota, ha demostrado que está dispuesto a competir.

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