El Málaga CF ya es equipo de Primera División. El conjunto blanquiazul culminó una temporada inolvidable al imponerse por 1-2 a la UD Almería en el UD Almería Stadium, en el partido de vuelta de la final del playoff de ascenso disputado el 20 de junio de 2026. Tras el 0-0 de la ida en La Rosaleda, el equipo de Juanfran Funes asaltó territorio rojiblanco con una actuación de enorme personalidad, aprovechó sus momentos en la segunda mitad y certificó un ascenso histórico, ocho años después de su última presencia en la élite.
La noche arrancó con un ambiente de máxima tensión y con un ingrediente extra que marcó la previa: el inicio del encuentro tuvo que retrasarse media hora por los incidentes producidos a la llegada del autobús del Málaga al estadio, después de que varios objetos impactaran contra el vehículo blanquiazul. Lejos de descomponerse, el equipo malaguista transformó ese contexto hostil en combustible competitivo y salió al césped con una mezcla de serenidad, orden y ambición.
La primera parte fue intensa, cerrada y muy táctica. El Almería, obligado a asumir más iniciativa por el factor campo y su mejor clasificación en la fase regular, trató de empujar desde el principio, pero se encontró con un Málaga muy bien plantado, sólido en los duelos y con las ideas muy claras. Los blanquiazules no renunciaron al balón cuando pudieron, aunque el plan pasaba sobre todo por resistir, minimizar errores y esperar el momento adecuado para golpear. Alfonso Herrero transmitió seguridad, la zaga sostuvo el pulso del derbi y el equipo supo llevar el partido a un terreno de máxima incomodidad para los rojiblancos.
El encuentro cambió definitivamente tras el descanso. El Málaga dio un paso al frente y encontró premio en el minuto 64, cuando Chupe aprovechó un error en la salida de balón del Almería para plantarse en una posición franca y definir con sangre fría el 0-1. El gol fue un golpe durísimo para los locales y una inyección de fe descomunal para un conjunto malaguista que olió la oportunidad y no se conformó.
Apenas seis minutos después llegó el segundo mazazo. En el 70’, David Larrubia culminó una transición ofensiva con un remate de enorme calidad para firmar el 0-2 y dejar al Málaga con pie y medio en Primera. La grada almeriense enmudeció y el sector blanquiazul desplazado comenzó a soñar abiertamente con el ascenso. El Málaga había hecho lo más difícil: golpear dos veces en el momento justo y poner la final donde quería.
El Almería, herido, reaccionó con orgullo. En el 75’, Léo Baptistão recortó distancias con el 1-2 y devolvió la incertidumbre a una final que aún guardaba mucho sufrimiento. El tanto rojiblanco abrió un tramo final de máxima tensión, con el equipo de Rubi empujando con todo, centros laterales constantes y el Málaga defendiendo cada balón como si fuera el último. Los blanquiazules resistieron con carácter, oficio y una enorme convicción colectiva, conscientes de que estaban a unos pocos minutos de completar una gesta.
El descuento fue agónico. Hubo nervios, interrupciones, tangana, expulsiones y un asedio final del Almería que obligó al Málaga a vaciarse por completo. La tensión terminó con Thalys expulsado en el conjunto local y con Aarón Ochoa viendo también la roja en el bando blanquiazul, en unos últimos compases marcados por la electricidad emocional de una final a vida o muerte. Pero el marcador ya no se movió. Y cuando sonó el pitido final, el fútbol malagueño explotó de felicidad.
El Málaga CF consumó así un ascenso que hace no tanto parecía una quimera. Del barro, de la reconstrucción, de la cantera y del sufrimiento, al regreso a la élite. Ocho años después, el club blanquiazul vuelve a Primera División tras una eliminatoria final enorme, resuelta con personalidad, valentía y una fe inquebrantable. Almería fue el escenario de la conquista; Martiricos, el origen de un sueño que ya es realidad.
⚽ Goles
- 0-1 | Málaga CF: Chupe (64’)
- 0-2 | Málaga CF: David Larrubia (70’)
- 1-2 | UD Almería: Léo Baptistão (75’)
